¡Mi perro lo destruye todo! ¿Qué hago?

Uno de los comportamientos peor comprendidos por parte de las personas en referencia a los perros es la conducta destructiva. Es horrible llegar a casa y encontrar el sofá destrozado, una silla mordisqueada o el mando de la televisión inservible. Prendas de ropa, gafas y objetos personales también suelen ser cosas que algunos perros destruyen habitualmente.

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La reacción lógica por parte de los propietarios suele ser de ira, esta misma ira es la que nos hace reaccionar de manera airosa, gritando, regañando o castigando a nuestra mascota, generalmente de forma proporcional al daño que hubiera hecho.

Nuestro perro seguro nos mirará al vernos furiosos y probablemente se esconderá, o intentará calmarnos, utilizando su lenguaje corporal y facial. Los perros intentan evitar los conflictos mediante el uso de este lenguaje. La interpretación equivocada de las señales de calma por parte de las personas reforzará nuestro enfado: "El ya sabe que hizo mal, cuando rompe algo se le nota en la cara, o se esconde, en cambio sigue haciéndolo". Cuando en realidad el perro no entiende nada del enfado de la persona, simplemente intenta calmarla poniendo "cara de culpable" (desvía la mirada o la baja mirando al suelo, gira la cabeza hacia un lado, se mueve más despacio...) Este enfado humano, el castigo o la regañina probablemente empeorará el problema de la destructividad. Algo que quizás fue un evento puntual podría empezar a cronificarse por el aumento de estrés que genera en el perro nuestro cambio de actitud, el deterioro del vínculo y los castigos más frecuentes hacia el presunto culpable.

La interpretación de que ya sabe que hizo mal es lo que más confusión y enfado genera en el propietario. De ahí nacen interpretaciones de la conducta muy alejadas de la realidad. Empezamos a ver conspiraciones por parte del perro, "esta vengándose porque le deje solo en casa" o lo hizo porque "quiere fastidiarnos". 
Una cosa tienen muy clara los profesionales del comportamiento canino. Es más probable que nuestros castigos agraven el problema y lo que es seguro es que no lo arreglará, no servirá de nada nuestro enfado y sus posteriores consecuencias. 

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¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos arreglar el problema? Lo primero de todo es comprender que la conducta destructiva no es un problema, en realidad es un síntoma de que algo no está bien. Pretender corregirlo castigando es como intentar curar una enfermedad tomando solo algo para la fiebre, sin tomar la medicación que realmente curará esta enfermedad. Ya vimos que los castigos no son una elección adecuada, quizás la mejor opción al llegar a casa y encontrar destrozos, sería respirar hondo, tranquilizarnos y recoger los restos. Es difícil la petición, pero no deberíamos dar importancia al hecho.

Una vez comprendido que la conducta destructiva no es el problema, hay que intentar identificar el problema real para comenzar a solucionarlo. Para ello necesitamos información sobre posibles causas de este comportamiento destructivo:
  • Un posible motivo es el aburrimiento. Especialmente en perros jóvenes adolescentes, o en perros que viven con una baja rutina de paseos o estimulación mental.
  • Miedos o activaciones de estrés ante un evento imprevisto.
  • Podríamos estar ante un caso de estrés permanente. Un perro que constantemente esta estimulado, un exceso de actividad o de interacción, que ante el cambio brusco de actividad, de 100 a 0 resulta de todo imposible gestionar para el perro, la válvula de escape es la conducta destructiva.
  • Ansiedad por separación, una relación equivocada con demasiada dependencia de los propietarios, no pudiendo gestionar el quedarse solo en casa, sin ellos. La ansiedad por separación es la más grave de todas las opciones porque es la más difícil de tratar.


La solución es, cuando se trate de un perro aburrido, deberíamos poner una rutina adecuada en cuanto a paseos y estimulación mental, que cubriera las necesidades básicas del adolescente. Algunos perros que destruyen el jardín, realmente es lo único que pueden hacer, no salen de paseo, no interaccionan con personas de manera adecuada y su vida es muy pobre en cuanto a estímulos. Además de optimizar las rutinas, dejar algún entretenimiento disminuirá la posibilidad de que el perro destruya cosas. Los juegos de nariz son tremendamente útiles, dejar esparcidos por varios sitios numerosas piezas pequeñas de comida, entretendrá durante un rato buscando donde puede haber más comida.

En el caso de posibles activaciones puntuales, podríamos buscar la manera de reducir esas activaciones en cuanto a intensidad, por ejemplo cerrar la puerta del balcón, buscar una habitación más tranquila o alejada de la puerta de la entrada para que no pudiese escuchar ruidos que le pusieran nervioso...

La ansiedad por separación y los temas relacionados con estrés, quizá sería recomendable consultar con un profesional. La mejora de estos problemas pasaría por modificar la relación entre los propietarios y sus perros, cambiando las interacciones haciéndolas menos frecuentes y mucho más tranquilas, trabajo de dependencia gradual para que el perro gane en seguridad y confianza en sí mismo, disminuir el grado de actividad cuando hay personas en casa y aumentar la posibilidad de estimulación cuando se queda solo.

Todo debe ser muy gradual, incluso en ocasiones se deberá cambiar el significado de las cosas que indican nuestra partida, ya que muchos perros condicionaron que coger llaves, o cambiarnos de ropa equivale a algo terrible para ellos, quedarse solos en casa. 

Consejo: Además de recabar información repasando las rutinas diarias, una gran ayuda para intentar comprender lo que está pasando sería disponer de una grabación de vídeo cuando el perro se queda solo en casa. Incluso con los perros que no tienen ningún problema, es muy interesante descubrir como es su vida cuando están solos, nos ayuda a comprenderlos y, a veces, nos llevamos grandes sorpresas, ese que vemos en la pantalla es muy diferente al perro que vemos cuando estamos presentes.

3 comentarios:

  1. Hola,

    Tengo un perro de 11 años, labrador. Nunca había destruído nada y un día empezó a comportarse mal, romper el sillón, su camita, rascar las puertas y ponerse como loco.
    Yo le atribuí esto a que habíamos cambiado de piso y me embaracé, pero él seguía y tenía que parar.
    Lo llevé a la veterinaria y le hizo pruebas y me envió unos calmantes; el día que iba a empezar a tomarlos sangró por un orificio de la nariz; después de todas las pruebas de sangre y descartar Leishmaniosis y enfermedades que transmiten garrapatas; lo llevé au hospital y todas las ruebas de sangre perfectas, así que pensaban que tenía un objeto en la nariz; pues al hacerle pruebas le sintieron un bulto en el cuello, un ganglio inflamado.
    Las pruebas dieron el horrible resultado: Cancer, mi bebé tenía cancer.
    Estoy destrozada, tiene poco tiempo de vida y yo pensando que estaba loco, el pobre sólo avisaba que se sentía mal, y claro, no puede hablar y para llamar la atención hacía lo que sabía que nos molestaría.
    Con ésto quiero decirles que NO REGAÑEN a sus perros, si se comportan así es por algo, pueden estar enfermos, pueden sentirse deprimidos, puede ser que un vecino los moleste con un sonido que sólo ellos perciben.
    Espero que mi experiencia les sirva.
    Saludos

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  2. tengo mi perro que tiene 8 meses pero no me gusta para nada el destrulle todo hasta se habia comido mi planta si que me enoje un monton por que era mi planta favorita lo castigue pero el sigue destrullendo mas cosas la verdad que ya no se que hacer si castigarle o no se pero si me causa mucho dolor de cabeza que puedo hacer ,,

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  3. Yo tengo una perrita de 10 meses. Cuando llegó tenía 3 meses y mi esposo y yo trabajamos así que pasa sola toda la mañana. Al principio la dejábamos afuera de las recámaras y poníamos especial atención en no dejarle objetos que pudiera morder en la estancia. Además le procuramos varios juguetes para que se entretuviera especiales para perro (una pelota, un hueso de goma que hace ruido, hueso de carnaza y una especie de cuerda con nudos) todo iba de maravilla hasta que un día al llegar había mordido uno de los sillones, la primera vez la regañamos, levantamos la basura y compré un repelente para muebles que no funcionó. Al día siguiente volvimos y había sucedido de nuevo. Leí que regañarla estaba mal porque recibía más atención y si no se corregía la acción en el momento no servía de nada porque no iba a entender. Terminamos retirando el sillón de esa habitación y poniendo una barrera para que tenga menos espacio. Las primeras semanas vaciamos la habitación y pasillos donde pasa el tiempo mientras está sola. Dejamos solo su cama y juguetes, con el tiempo he incorporado muebles que no puede dañar (un perchero, una silla de plástico) etc. Mientras estamos en casa no muerde nada, pero estando sola supongo que sufre de ansiedad y busca cosas para morder. Creo que esperaré hasta después de que cumpla el año para hacer pruebas y dejarle más muebles a la mano a ver si es por que aun es cachorra.

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